viernes 30 de octubre de 2009
jueves 15 de octubre de 2009
Reunión en CTA Quilmes
QUE TENDRA LUGAR EN EL LOCAL DE CTA QUILMES EL LUNES 19/10 A LAS 18HS. Pellegrini 618
CON EL PROPOSITO DE ENCARAR ACTIVIDADES EN CONJUNTO, A FIN DE REPUDIAR EL ATROPELLO PATRONAL QUE ESTAMOS SUFRIENDO Y A TRAVES DE LA LUCHA LLEVAR AL TRIUNFO, NUESTRAS REIVINDICACIONES.!!
SOLIDARIDAD CON LOS TRABAJADORES DESPEDIDOS DE SEALED AIR, KRAFT-FOOD Y
LOS TRABAJADORES EN LUCHA DE LA COOP. TEXTIL QUILMES!!
PARA RECUPERAR LOS PUESTOS DE TRABAJO!!
sábado 10 de octubre de 2009
La noble igualdad
Recorrer la sociedad. Ver los rostros. Visitar los lugares de la lucha por la dignidad de la persona humana frente a la defensa de los intereses particulares. Una telaraña infinita de desacuerdos, intereses, protestas de los que ven pronto su bolsillo vacío y los ojos de los niños que esperan. Búsquedas. Intercambio de sonrisas de los del verdadero poder ante sus márgenes cada vez más interesantes. La palabra “ganancias”. Los filósofos que limpian sus lentes cada vez empañados.
De pronto, un maestro me alcanza un sobre. Una invitación de la Escuela Media Nº 7 de Berazategui a la imposición de nombre a esa escuela. Por el voto de los docentes, de los padres, de los alumnos y de los no docentes, se bautiza a ese centro de educación con el nombre de Ernesto “Che” Guevara. Nada menos. Algo está pasando, me digo. La gente está perdiendo el miedo. No votaron nombres como antes, para no ser sospechados de nada, quedar bien y mirar hacia adelante. Los clásicos, Bartolomé Mitre o Julio Argentino Roca o Perito Moreno o por trigésima vez Domingo Faustino Sarmiento. Nos relatan que ese colegio no tenía nombre y hace quince años se hizo la votación y fue elegido también el Che como nombre. Pero las autoridades superiores no lo permitieron. Tres lustros después se insistió y, esta vez sí, el responsable del ministerio puso la firma, aceptando la voluntad popular. Bueno, estamos aprendiendo algo de lo que se llama democracia, justamente allí, donde se enseña a las generaciones venideras. Los otros dos nombres más votados fueron el de Rodolfo Walsh y el de Azucena Villaflor, la primera Madre de Plaza de Mayo asesinada por los dictadores de uniforme. Es decir, tres nombres de quienes ofrecieron su vida por una nueva sociedad y no por un mejor bolsillo propio.
Y sí, algo pasa en esta aldea argentina donde están los de siempre, aquellos que no se rinden. Al día siguiente me tocó estar en Azul; allá, en medio de esas pampas increíbles de verdes y estrellas. Me esperaban en la Escuela Nº 503. Se hacía una reunión plena de público, niños, educadores, músicos. El director, Jorge Meza, explicó que el instituto de enseñanza se llama, por supuesto, Julio Argentino Roca, nombre impuesto por la dictadura militar de desaparición de personas, por resolución del ministro de Educación de 1979, general Ovidio Solari. Una escuela de educación especial, de niños con problemas de desarrollo mental. Justamente para ella el nombre de un genocida, cuyo única meta fue “Muerte y Propiedad”. Y lo más hermoso del acto fue cuando esos niños alumnos, que parecieran vivir en un mundo de sueños, interpretaron con instrumentos de percusión danzas criollas que incitaron a todos a mover sus cuerpos al compás. Y luego con los mismos sonidos imitaron a una murga carnavalera. Ahí estaba la vida, contra el nombre de un genocida impuesto por una dictadura genocida. Esos niños que viven en otra esfera, con sus bocas siempre sonrientes, le decían sí a la vida con su música y sus movimientos. Era como un arroyo de esos que rompe la montaña y se lanza al aire en saltos de espumas y gotas. La vida. Y luego se abrieron las urnas, para votar por un nuevo nombre para la escuela. Sí, estoy seguro que esos votos van a ser verdaderas semillas. Y que surja de allí un nombre de los que lucharon por algo, como escribía aquel increíble Esteban Echeverría en 1837: “Asociación, progreso, libertad, igualdad, fraternidad, términos correlativos de la gran síntesis social y humanitaria, símbolos divinos del venturoso porvenir de los pueblos de la humanidad. La libertad no puede realizarse sino por medio de la igualdad, y la igualdad sin el auxilio de la asociación o del concurso de todas las fuerzas individuales encaminadas a un objeto, indefinido: el progreso continuo. El camino para llegar a la libertad es la igualdad. La igualdad y la libertad son los principios engendradores de la democracia”.
Luego, siempre en busca del ejemplo de los que no se rinden, visité la cárcel del Partido de San Martín. El pabellón de los jóvenes presos “comunes”. Me invitaron esos presos para presentarme algo que han creado ellos mismos: una biblioteca. Me hacen pasar. Ojos sonrientes llenos de vida. Me dan la mano y me empiezan a mostrar los libros que van coleccionando. Me sorprende la seriedad con que me abordan. Uno me dice, con tono convencido y esperanzado: “Queremos leer, estudiar, pensar sobre nuestros errores cometidos para con la sociedad, pero no dejarnos aplastar por el recuerdo de esos errores sino prepararnos para ayudar a la sociedad que encontraremos a nuestra salida. Queremos aprender lo que no pudimos en nuestra vida anterior y sumarnos a la sociedad para ayudarla”. Los otros asienten. Me dan ganas de aplaudir con entusiasmo. Pero guardo silencio y miro al próximo como para invitarlo a hablar. Sigue el diálogo. Me muestran los libros, que van clasificando. Libros que antes jamás habían tenido en sus manos. Y ahora sí, en la cárcel.
Me despido. Pienso en la sociedad, en todos sus matices, como mosaicos, todo tan increíblemente distinto, sus búsquedas. Los que ordenan, los que sueñan, los que buscan, los que impiden, reprimen, sojuzgan. Pienso en los niños de las villas miseria. Se abren el camino en las tinieblas, no todos. Algunos terminan ahí. Otros se recuperan coleccionando libros en la cárcel. Dentro de cinco, seis, diez años saldrán. ¿Cómo los recibirá la sociedad? Mientras tanto habrán viajado con esos libros por mundos que tal vez intenten fundar cuando se les abran las puertas con rejas hacia la libertad.
Abro los diarios. Veo las fotos de Terrabusi. Policías a caballo con largos látigos. Los obreros y obreras arrinconados. ¿Quién ordenó el látigo? ¿Cómo se llama el policía que pegó? Pegaron a obreros que dan formas a masitas para niños. No, me digo, de pura impotencia, vuelvo a la cárcel para hablar de libros con los jóvenes bibliotecarios. ¿Dónde está la razón, dónde está la búsqueda?
Acabo de oír por la radio la voz de un ejecutivo de la ex Terrabusi que se enorgullece de las ganancias que entran mensualmente en las arcas de la empresa en todo el mundo. Como para decirnos: somos los mejores y no nos vamos a dejar doblegar. Miles de millones al año. Veo su imagen en televisión. Sonríe, convencido de que allí está la verdadera vida. Que son los mejores. Ganar. Los policías, con cascos y látigos, arremeten. Veo a dos obreras correr desesperadamente. Las masitas Terrabusi de antes. ¿Quién dio la orden a la policía? Alguna vez se va a saber. Siempre ocurre así. Lo hemos visto en la historia del movimiento obrero. Aquellos que empezaron a luchar por las ocho horas de trabajo y que fueron denigrados como agitadores, saboteadores y otras palabras, sus nombres quedaron sin embargo en la historia de la lucha por la dignidad. De los represores, nada, salvo eso: que fueron nada más que represores del derecho. La firma Kraft debe saber que sólo el diálogo y la mano abierta para la solución la pueden llevar a ser considerada en el mundo del trabajo como digna. Si gana tanto, vuelque un poco más en las manos que dan forma a sus productos. En el egoísmo hay una secuela que no se puede curar: el odio.
Lo mismo me ocurrió cuando fui a visitar en Quilmes a los trabajadores de la Cooperativa Textil Quilmes, quienes fueron desalojados en agosto del edificio de la ex empresa Filobel, luego Febatex y por último Filobelt. Desde ese momento, los hombres y las mujeres del trabajo acamparon en las afueras del establecimiento. Allí están: sufriendo las inclemencias del tiempo y todas las humillaciones que representan no poder trabajar en su oficio y en su cooperativa, la forma más democrática para trabajar. La empresa, en octubre de 2008, despidió a 120 operarios, dejando en planta sólo a diez. Pero a los despedidos no les abonaron las indemnizaciones. Entonces éstos, con total sentido del verdadero derecho a trabajar, ocuparon la fábrica y fundaron una cooperativa, imitando el claro ejemplo de Zanon, que demostró como cooperativa ser superior en producción y en fuente de trabajo a los antiguos empresarios. Pero el juez Vendola y el fiscal Saizar ordenaron el desalojo de la fábrica. En vez de favorecer al trabajo, favorecieron la desocupación y la malignidad empresaria, que ni siquiera cumplió con el pago de las indemnizaciones. Pero los trabajadores no se rinden. Allí están, contra viento y marea. Los representantes del pueblo de Quilmes tienen que intervenir. Se trata de una fuente de trabajo y de trabajadores que quieren mantener a sus familias. No se les puede negar ese derecho indiscutible. Primero el trabajo y después la pequeñez de discutir si el empresario que no paga sigue teniendo todos los derechos de cerrar la puerta y mandarse mudar.
Allí están los obreros. La sociedad les impide trabajar y cumplir con sus ideales de una cooperativa de trabajo. Los representantes del pueblo se callan la boca. La Justicia envía a la policía como única solución. El empresario sonríe detrás de la cortina de un restaurante de lujo. La otra Argentina, no aquella del pensamiento de Mayo de 1810. Aquella que quiere seguir cantando el Himno: “Ved en trono a la noble igualdad”. La noble igualdad. Libertad, libertad, libertad.
viernes 2 de octubre de 2009
lunes 28 de septiembre de 2009
Terrabusi-Kraft foods
General Pacheco, 26 de setiembre de 2009
Comunicado de prensa
El viernes 25 los trabajadores de Terrabusi Kraft fuimos violentamente reprimidos, con decenas de compañeros heridos y detenidos.
El gobierno nacional resolvió así ponerse del lado de la patronal yanqui, contra las obreras y obreros, y contra todo el pueblo argentino, que nos dio una extraordinaria muestra de solidaridad.
Ese viernes a la madrugada, un impresionante operativo de la policía bonaerense se desplegó dentro de la fábrica. Policía Montada, Infantería, perros, fuerzas especiales de provincia, etc. ocupaban nuestro lugar de trabajo. Los directivos se retiraron sin avisarle nada a los compañeros no despedidos que se encontraban en el turno noche. Luego la patronal ordenó la salida del turno, y en un nuevo lock out, impidió el ingreso de los compañeros de la mañana.
Así la Kraft volvió a pisotear las leyes laborales argentinas, luego de haber violado reiteradamente la conciliación obligatoria durante todo el conflicto.
Tanto el gobierno nacional como el de la provincia de Buenos Aires se pusieron al servicio de los intereses de esta patronal de capitales estadounidenses, que pretende descargar la crisis económica internacional sobre las espaldas de los trabajadores.
Estos 160 despidos son la punta de lanza de un plan de ajuste de Kraft, que pretende turnos americanos de 12 horas, y para llevarlo adelante, necesita sacarse de encima a la Comisión Interna y a los delegados elegidos democráticamente por los compañeros. Esta lucha paró transitoriamente este plan.
Para este operativo represivo funcionó, como dijo nuestro coordinador Ramón Bogado, la “santísima trinidad” entre la empresa, el gobierno y los jerarcas sindicales. El monopolio norteamericano, hace lo que se le antoja sin el más mínimo respeto por nuestras leyes y soberanía. El gobierno nacional, por boca de su jefe de Gabinete y otros funcionaros, quiso justificar la represión hablando de “componentes ideológicos”. Daer, una vez más, se sacó la careta y volvió a ser el entregador de los tiempos de Menem. La realidad es que el gobierno se puso del lado de Kraft Foods, contra los trabajadores.
Montaron un operativo de desinformación durante todo el día. Mientras ajustaban la represión, por los medios se decía que la Kraft reincorporaría a todos los despedidos. A los compañeros despedidos nos “ofrecían”, una reunión el lunes con el gobierno. En el Ministerio de Trabajo, la Kraft ratificó su posición inicial, y la funcionaria que habló a los medios ofició de vocero de los intereses de la patronal. No había terminado de hablar, que se inició el operativo de desalojo.
El salvajismo de la represión fue brutal. Le pegaron a las compañeras y compañeros despedidos con saña. A nuestras compañeras les pegaron patadas en la cara y en las costillas. Nos mantuvieron esposados por varias horas, como si fuéramos delincuentes. Afuera de la fábrica tiraron con balas de goma, gases lacrimógenos, caballos y perros contra los familiares de los trabajadores y los compañeros que solidariamente estuvieron acompañándonos.
La Kraft utilizó la planta como una comisaría. Allí nos tomaron declaración, allí actuaban libremente los funcionarios judiciales y del gobierno. A nuestros abogados defensores, la empresa les negó el acceso por varias horas “porque era propiedad privada”. Queremos denunciar que nos robaron el fondo de huelga, así como efectos personales y dinero de los compañeros. Una verdadera vergüenza a la que se prestó este gobierno, al que hacemos responsable principal de la represión.
Conocimos, incluso durante el tiempo que estuvimos detenidos, la extraordinaria reacción de miles de compañeros de todo el país, que se movilizaron en repudio de la represión. Esto nos llena de una profunda alegría y agradecimiento, y nos compromete a seguir nuestra lucha, porque es justa. Como hemos dicho desde el principio, estos 160 despidos son la avanzada de un plan de los monopolios para dejar a miles de trabajadores efectivos, que se sumarán a los 220.000 nuevos desocupados de los últimos meses. Agradecemos la intervención de legisladores y organizaciones de derechos humanos que pelearon por nuestra libertad.
Mientras Chávez denunció en la ONU los planes de Kraft, Cristina se entrevistó con los dueños del monopolio, que reclamaban seguridad jurídica. Así fue que Aníbal Fernández dijo “los vamos a sacar”, ordenando a la Justicia y a las fuerzas represivas a actuar.
Reafirmamos que en este conflicto hay dos lados. En uno estamos los 2700 trabajadores, en el otro la patronal yanqui. En estos 38 días quedó claro que el pueblo argentino está de nuestro lado, y que el gobierno nacional, provincial, y los jerarcas sindicales, han estado al servicio de la empresa.
Esta lucha es una de las epopeyas más extraordinarias de la clase obrera argentina, donde el clasismo, con orgullo, está a la cabeza mostrando un camino para enfrentar la crisis. Que es seguida con expectativa y solidaridad por el conjunto de la clase obrera y el pueblo.
Convocamos al conjunto de los trabajadores despedidos el lunes a las 5 de la mañana en la puerta de la fábrica, para resolver la continuidad de la lucha.
Para comunicarse: Ramón Bogado: 156 1136 405
María Rosario: 154 0577 644
Jorge Penayo 155 7819 365
Queremos hacer llegar nuestro sentido pésame al querido compañero de la Comisión Interna Arcadio Alfonso, ante el fallecimiento de su señora esposa, en el día de la fecha. El compañero Alfonso trabaja en Kraft desde hace 27 años, y es miembro de nuestra Comisión Interna desde el año 93. En estos días de conflicto, en medio de la enfermedad terminal de su señora, estuvo presente todos los días al servicio de sus compañeros. La empresa lo despidió sabiendo la situación por la que atraviesa. La Comisión Interna y el conjunto de los trabajadores sentimos un profundo dolor, y acompañamos a nuestro querido compañero.
COMISIÓN INTERNA DE
TERRABUSI KRAFT FOODS
Osvaldo Bayer visitó el acampe
El compañero demostró nuevamente su compromiso con la lucha que están llevando hace más de 10 meses los trabajadores y trabajadoras de la Coop. Textil Quilmes.
Bayer también se comprometió a ayudar en la difusión de la lucha para que esta rompa el aislamiento que imponen los medios nacionales a este tipo de conflictos.






